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BLANCA MUÑOZ

Blanca Muñoz es una artista afincada en Madrid, su trabajo abarca tanto obra gráfica como sus emblemáticas esculturas metálicas de gran escala y ha sido expuesto en la Biblioteca Nacional, el Museo Reina Sofía y el Museo del Prado, entre otros centros en todo el mundo. Este otoño nos abre su estudio y nos da unas pistas sobre su universo.

“Es un trabajo físicamente exigente pero nunca traspaso mis límites y quizá eso es lo que aporta delicadeza a la obra. Es una lucha muy equilibrada entre el material y mi propia fortaleza.”

Blanca lleva Poncho, pantalones Ava y top Mecca.

A pesar de ser de acero inoxidable sus estructuras poseen una ligereza efímera de otro mundo. Podrían tratarse de meteoritos mágicos de antimateria extraterrestre, pedazos de un paisaje interestelar, mensajes codificados de otra galaxia, mapas de planos paralelos de existencia, o cuerpos celestiales secretos del subconsciente.

No es por nada que Blanca forma parte de la Agrupación Astronómica de Madrid; la cosmología sigue siendo una gran influencia en su obra: “No he dejado de aprender tratando de visualizar el comportamiento de la materia en el espacio vacío. Mis esculturas tratan de acoplarse a la implacable gravedad. Mi mente es, finalmente, la única viajera interplanetaria.” confiesa.

“El tiempo y el espacio son las dos dimensiones que dan movimiento a mis esculturas pues, sólo cuando las rodeas, entras en la percepción cinética de su forma. Un volumen que, además, trato de modelar con la transparencia que proporciona el acero perforado. Los distintos cambios de luz y color hacen el resto.”

Blanca lleva vestido Mongolia

Juega con la luz y la sombra, la suspensión y la gravedad, y el vacío y la forma como dos lados entrelazados e inseparables de una banda moebius. 

El espacio se expande, el tiempo se acelera, los astros están en constante movimiento. El trabajo de Blanca tampoco se detiene en la escultura y pasa del macrocosmos al microcosmos con la joyería. “La obra artística monumental tiene que asumir ciertas condiciones y responsabilidades, pero a su vez provocar una experiencia estética. Mi reto es anclarla en el espacio pero que dé una sensación de movimiento, de transparencia y ligereza, aunque sobrepase los 7 metros de altura.

La joya, en cambio, no es una escultura en pequeño. Es una joya. Un objeto necesariamente agradable para su contacto con la piel y así diseñarla teniendo muy presente la intención de poderla lucir sin que se convierta en un estorbo. Cada oficio tiene sus reglas y, aunque te inspiren las mismas fuentes e incluso las mezcles, tienes que ser fiel al método para sus diferentes propósitos.”

Arriba Blanca lleva Poncho, chaqueta Drap, top Campo y pantalones Drap.
Izquierda Blanca lleva Poncho, pantalones Ava y top Mecca.

Para Blanca la belleza consiste en “todo lo que atrapa tu atención estética y se presenta como la mejor de las opciones para su existencia.” Manipula el metal con sus propias manos y la mente: “me esfuerzo mentalmente en rodearme siempre de aquello que me dé energía y placer. Quizá mantener esa actitud mientras trato de domar el acero es lo que provoca cierta sensualidad en las formas….”

Sus referentes femeninas van desde Barbara Hepworth hasta Seraphine, Clara Peeters o Sofonisba Anguissola pero la primera de todo fue su madre, artista autodidacta y amante de la naturaleza: “Al principio de mi carrera estaba atrapada tratando de imitar cómo la naturaleza, en cualquiera de sus múltiples escalas, se desarrolla y crece en el espacio. Me dio pié para observar la naturaleza cada vez mas desde dentro. Ahora creo que soy un poco parte de ella y por tanto me dejo fluir por su ritmo interno. Creo que una de las ventajas de cumplir años y, por tanto, aumentar la experiencia, es que asumes con tranquilidad la sola idea de equivocarte pues cada vez te ves más pequeña en la inmensidad.”

Arriba Blanca lleva chqueta Drap y pantalones Drap.

BLANCA MUÑOZ

Blanca Muñoz es una artista afincada en Madrid, su trabajo abarca tanto obra gráfica como sus emblemáticas esculturas metálicas de gran escala y ha sido expuesto en la Biblioteca Nacional, el Museo Reina Sofía y el Museo del Prado, entre otros centros en todo el mundo. Este otoño nos abre su estudio y nos da unas pistas sobre su universo.

“Es un trabajo físicamente exigente pero nunca traspaso mis límites y quizá eso es lo que aporta delicadeza a la obra. Es una lucha muy equilibrada entre el material y mi propia fortaleza.”

Arriba Blanca lleva Poncho, pantalones Ava y top Mecca.

A pesar de ser de acero inoxidable sus estructuras poseen una ligereza efímera de otro mundo. Podrían tratarse de meteoritos mágicos de antimateria extraterrestre, pedazos de un paisaje interestelar, mensajes codificados de otra galaxia, mapas de planos paralelos de existencia, o cuerpos celestiales secretos del subconsciente.

No es por nada que Blanca forma parte de la Agrupación Astronómica de Madrid; la cosmología sigue siendo una gran influencia en su obra: “No he dejado de aprender tratando de visualizar el comportamiento de la materia en el espacio vacío. Mis esculturas tratan de acoplarse a la implacable gravedad. Mi mente es, finalmente, la única viajera interplanetaria.” confiesa.

“El tiempo y el espacio son las dos dimensiones que dan movimiento a mis esculturas pues, sólo cuando las rodeas, entras en la percepción cinética de su forma. Un volumen que, además, trato de modelar con la transparencia que proporciona el acero perforado. Los distintos cambios de luz y color hacen el resto.”

Arriba y en la siguiente imagen Blanca lleva el vestido Mongolia.

Juega con la luz y la sombra, la suspensión y la gravedad, y el vacío y la forma como dos lados entrelazados e inseparables de una banda moebius. 

El espacio se expande, el tiempo se acelera, los astros están en constante movimiento. El trabajo de Blanca tampoco se detiene en la escultura y pasa del macrocosmos al microcosmos con la joyería. “La obra artística monumental tiene que asumir ciertas condiciones y responsabilidades, pero a su vez provocar una experiencia estética. Mi reto es anclarla en el espacio pero que dé una sensación de movimiento, de transparencia y ligereza, aunque sobrepase los 7 metros de altura.

La joya, en cambio, no es una escultura en pequeño. Es una joya. Un objeto necesariamente agradable para su contacto con la piel y así diseñarla teniendo muy presente la intención de poderla lucir sin que se convierta en un estorbo. Cada oficio tiene sus reglas y, aunque te inspiren las mismas fuentes e incluso las mezcles, tienes que ser fiel al método para sus diferentes propósitos.”

Arriba Blanca lleva Poncho, chaqueta Drap, top Campo y pantalones Drap.
Abajo Blanca lleva Poncho, pantalones Ava y top Mecca.

Para Blanca la belleza consiste en “todo lo que atrapa tu atención estética y se presenta como la mejor de las opciones para su existencia.” Manipula el metal con sus propias manos y la mente: “me esfuerzo mentalmente en rodearme siempre de aquello que me dé energía y placer. Quizá mantener esa actitud mientras trato de domar el acero es lo que provoca cierta sensualidad en las formas….”

Sus referentes femeninas van desde Barbara Hepworth hasta Seraphine, Clara Peeters o Sofonisba Anguissola pero la primera de todo fue su madre, artista autodidacta y amante de la naturaleza: “Al principio de mi carrera estaba atrapada tratando de imitar cómo la naturaleza, en cualquiera de sus múltiples escalas, se desarrolla y crece en el espacio. Me dio pié para observar la naturaleza cada vez mas desde dentro. Ahora creo que soy un poco parte de ella y por tanto me dejo fluir por su ritmo interno. Creo que una de las ventajas de cumplir años y, por tanto, aumentar la experiencia, es que asumes con tranquilidad la sola idea de equivocarte pues cada vez te ves más pequeña en la inmensidad.”

Arriba Blanca lleva chaqueta Drap y pantalones Drap.