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ALBA SOTORRA

Alba Sotorra es una documentalista internacional afincada en Barcelona. Al acabar la carrera de comunicación audiovisual salió en autostop desde Barcelona hasta Pakistán para rodar su primera película, Miradas desveladas. Fue un viaje que duró más de un año y que la llevó a países como Bosnia, Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán, donde filmó retratos de mujeres artistas que utilizaban el arte para expresarse con libertad en contextos que eran profundamente patriarcales. Aquellas mujeres valientes y fuertes se convirtieron en una fuente de inspiración, forjando su conciencia y compromiso feminista: Antes de hacer ese viaje creía que el feminismo era cosa de la generación de mi madre y que nosotros, gracias a sus luchas, ya lo teníamos todo resuelto. Pero aquel viaje me puso en contacto con la dura realidad de las mujeres que todavía nos queda un largo camino por recorrer.”

Alba lleva jersey Naturale y falda Specchio.

Para Alba la lucha feminista tiene que ver con la lucha contra todas las formas de opresión y desigualdad: “No se trata solamente de equidad: se trata de una transformación radical de las estructuras que perpetúan las desigualdades sociales y que están detrás de la crisis climática y de los conflictos armados.”

Alba lleva jersey Ash, pantalón Matrix y bufanda Toni.

“La guerra es devastadora. Tuve la noción profunda de lo que es la guerra la primera vez que estuve en Kobane, al norte de Siria. Llegué a la ciudad cuando todavía era de noche. Al alba descubrí que me encontraba en una ciudad totalmente bombardeada. Los esqueletos de hormigón destrozados con sus pedazos de hierro oxidados impresionaban como si fueran cadáveres. Me puse a llorar.”

“La primera vez que fui a Siria no tenía ni idea de dónde me metía. Volé a Turquía y me desplacé en autobús hasta un pueblito en la frontera con Siria. Allá me esperaban un grupo de activistas kurdos que me guiarían para cruzar la frontera entre Turquía y Siria de manera ilegal, por la noche. Pero yo no iba vestida para la ocasión. Además, llevaba una maleta de ruedas rosa enorme que tuve que dejar en Turquía. ¿Por qué no me habían avisado que teníamos que cruzar a pie? Estuvimos toda la noche corriendo campo a través y yo, que iba con una falda larga y unos zapatos de ante tipo Oxford, tropecé varias veces. La situación me pilló tan desprevenida que no tuve tiempo de tener miedo. Me sentí más bien ridícula: ¿¡a quién se le ocurría salir vestida así!? Unos días después me encontraba en el frente de guerra, a pocos metros de Estado Islámico.”

Alba lleva vestido vestido Mongolia.

“Cuando conocí a las YPJ - las Unidades de Defensa de las Mujeres, me quedé fascinada por su fuerza y por todo lo que habían conseguido. Para ellas empoderamiento significa tomar el control de las instituciones donde se genera el poder y feminizarlas: ellas son un ejército de mujeres que vela por la seguridad de las mujeres y por sus intereses. A parte de luchar contra Estado Islámico, han protagonizado la revolución de Rojava, que tiene como eje central del cambio la idea de la emancipación de la mujer. La libertad implica un trabajo colectivo constante.”

Para su último proyecto que ha rodado ha estado dos meses en un campo de detención en el Norte de Siria con mujeres occidentales que fueron a Siria para unirse a Estado Islámico: “Ha sido muy bestia conectar emocionalmente con ellas y con sus familias.”

“Me interesa el documental porque me conecta con la realidad. Es una oportunidad para entender el mundo en profundidad y para vivirlo en primera persona. Es muy necesario mirar al mundo desde distintos puntos de vista para poder tener una noción profunda de las cosas, con todo su matiz de grises y complejidad.”

Para Alba la belleza está en la fuerza y la determinación, pero la duda, la búsqueda, la introspección también son bellas. “Soy documentalista y me dedico a mirar a las personas, especialmente a las mujeres. Me siento fascinada por ellas y en realidad, creo que una mujer es bella por el simple hecho de haber nacido mujer.”

Abajo Alba lleva vestido Matrix.

Fotografiado por Claire O'keefe

ALBA SOTORRA

Alba Sotorra es una documentalista internacional afincada en Barcelona. Al acabar la carrera de comunicación audiovisual salió en autostop desde Barcelona hasta Pakistán para rodar su primera película, Miradas desveladas. Fue un viaje que duró más de un año y que la llevó a países como Bosnia, Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán, donde filmó retratos de mujeres artistas que utilizaban el arte para expresarse con libertad en contextos que eran profundamente patriarcales. Aquellas mujeres valientes y fuertes se convirtieron en una fuente de inspiración, forjando su conciencia y compromiso feminista: Antes de hacer ese viaje creía que el feminismo era cosa de la generación de mi madre y que nosotros, gracias a sus luchas, ya lo teníamos todo resuelto. Pero aquel viaje me puso en contacto con la dura realidad de las mujeres que todavía nos queda un largo camino por recorrer.”

Alba lleva jersey Naturale y falda Specchio.

Para Alba la lucha feminista tiene que ver con la lucha contra todas las formas de opresión y desigualdad: “No se trata solamente de equidad: se trata de una transformación radical de las estructuras que perpetúan las desigualdades sociales y que están detrás de la crisis climática y de los conflictos armados.”

Abajo Alba lleva jersey Ash, pantalón Matrix y bufanda Toni.

“La guerra es devastadora. Tuve la noción profunda de lo que es la guerra la primera vez que estuve en Kobane, al norte de Siria. Llegué a la ciudad cuando todavía era de noche. Al alba descubrí que me encontraba en una ciudad totalmente bombardeada. Los esqueletos de hormigón destrozados con sus pedazos de hierro oxidados impresionaban como si fueran cadáveres. Me puse a llorar.”

“La primera vez que fui a Siria no tenía ni idea de dónde me metía. Volé a Turquía y me desplacé en autobús hasta un pueblito en la frontera con Siria. Allá me esperaban un grupo de activistas kurdos que me guiarían para cruzar la frontera entre Turquía y Siria de manera ilegal, por la noche. Pero yo no iba vestida para la ocasión. Además, llevaba una maleta de ruedas rosa enorme que tuve que dejar en Turquía. ¿Por qué no me habían avisado que teníamos que cruzar a pie? Estuvimos toda la noche corriendo campo a través y yo, que iba con una falda larga y unos zapatos de ante tipo Oxford, tropecé varias veces. La situación me pilló tan desprevenida que no tuve tiempo de tener miedo. Me sentí más bien ridícula: ¿¡a quién se le ocurría salir vestida así!? Unos días después me encontraba en el frente de guerra, a pocos metros de Estado Islámico.”

Alba lleva vestido vestido Mongolia.

“Cuando conocí a las YPJ - las Unidades de Defensa de las Mujeres, me quedé fascinada por su fuerza y por todo lo que habían conseguido. Para ellas empoderamiento significa tomar el control de las instituciones donde se genera el poder y feminizarlas: ellas son un ejército de mujeres que vela por la seguridad de las mujeres y por sus intereses. A parte de luchar contra Estado Islámico, han protagonizado la revolución de Rojava, que tiene como eje central del cambio la idea de la emancipación de la mujer. La libertad implica un trabajo colectivo constante.”

Para su último proyecto que ha rodado ha estado dos meses en un campo de detención en el Norte de Siria con mujeres occidentales que fueron a Siria para unirse a Estado Islámico: “Ha sido muy bestia conectar emocionalmente con ellas y con sus familias.”

“Me interesa el documental porque me conecta con la realidad. Es una oportunidad para entender el mundo en profundidad y para vivirlo en primera persona. Es muy necesario mirar al mundo desde distintos puntos de vista para poder tener una noción profunda de las cosas, con todo su matiz de grises y complejidad.”

Para Alba la belleza está en la fuerza y la determinación, pero la duda, la búsqueda, la introspección también son bellas. “Soy documentalista y me dedico a mirar a las personas, especialmente a las mujeres. Me siento fascinada por ellas y en realidad, creo que una mujer es bella por el simple hecho de haber nacido mujer.”

Abajo Alba lleva vestido Matrix.

Fotografiado por Claire O'keefe